Volver a la portada

Vuestras IdeasVUESTRAS IDEAS

Comparte
esta página
con un amigo


Muchas gracias por participarTatu, el tucán
 
Érase un pico...a un tucán pegado. Quevedo decía algo parecido sobre una nariz y un hombre, pero en este caso es Marcel quien ha escrito una poesía muy bonita sobre un tucán. No dice nada del pico, pero desde luego, lo tenía.

Oficina de Correos

¡Tenemos muchos premios!

Recursos multimedia en tus clases

Fichas de Profesor

¿Has enviado tu contribución y no aparece publicada?

Los Tres Cerditos

Diego, afamado poeta de 4º de primaria del colegio C.P. "Francisco de Vitoria" - Burgos, comparte con nosotros su versión especial de este cuento, en la que da un final más práctico a la historia conocida por todos.

Mamá cerdita se fue
y no sabemos por qué.

Grandullón, mediano y pequeñín,
se quedaron sin casa y sin violín.

Los tres cerditos construyeron
una casa como pudieron.

Pequeñín se hizo una casa de paja,
donde solo cabía él porque era muy baja.

Mediano se hizo la casa de madera,
porque así es más duradera.

De ladrillo se la hizo Grandullón,
para que no entre ningún ladrón.

Apareció el lobo
y como no es bobo,
a la casa de Pequeñín se acercó
y de un soplido la derrumbó.

Pequeñín asustado corría
y a casa de Mediano acudía.

El lobo, muy enfadado,
la casa de Mediano también ha derrumbado.

Los dos cerditos fueron a casa de Grandullón
porque era su única salvación.

Dijo el lobo: ¡Mejor, así me como a los tres
y tendré comida para todo el mes!

Con una excavadora vino satisfecho
de derrumbar el techo.

A los tres cerditos les dio mucha pena,
e invitaron al lobo a una cena.

Así fueron felices
y comieron perdices.

Socio tecnológico Con el apoyo de: Navegación segura