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Bienvenido a PequeNetLa Tortuga Huga responde
 
Puedes preguntarle todas las dudas que tengas sobre animales exóticos, porque ha conocido a muchos de ellos a o largo y ancho de su vida, y ¡ha venido a PequeNet para contestarlas! Aunque la tortuga habla muy bajito, pero la veterinaria de la Clínica Leis de Madrid, Ana puede oirla, y escribe las respuestas para nosotros.

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En realiLa Tortuga Susurri

Hola. Soy una tortuga de color verde. Me llaman "Susurros", "Susurri" para los amigos, porque ¡puedo hablar!. Aunque casi nadie puede oirme porque hablo muy bajito.

La tortuga Susurri se ha prestado a contarnos sus memorias.

 

La huida: Capítulo II

De pronto, algo me cogió. Me dio la vuelta y me puso en un lugar calentito y mullido; yo, estornudé y me froté el ojito, que se me estaba hinchando últimamente... intenté mirar.... ¡era una mano! ¡y unos ojos grandísimos!. Una niña y un niño me tenían en su mano.

- Mamá ¿dónde está la comida de la tortuga?- dijo la niña
Y entonces me pusieron otra vez en el agua, ahora boca abajo.
Al rato noté como caían al agua unas cáscaras de algo seco... lo olí... ¡eran cáscaras de gambitas! ¡Camarón seco! Me lo intenté comer con mucho apetito, pero estaba ya muy torpe... ¡Hum! casi lo atrapo... ¡Hum! casi otra vez...los niños se reían. ¡Hum! ya lo cogí.

Comí todo lo que pude, aunque, en realidad era muy poco. Llevaba muchos días sin comer nada, y el estómago se me había encogido. Me notaba constipada, y con pocas fuerzas. Me dormí. Estuve durmiendo hasta que noté movimiento en el agua. Mi compañera flotaba sin peso, como vacía, como una gambita.

Nos llevaban a la ventana... nos colocaron en el alféizar.
Me encontraba de momento con más energía por la comida, pero, sabía que duraría poco. Comer gambitas es como comer palomitas... llenan el estómago, pero ninguna vitamina...

Otra vez volví a estirarme sobre mis patitas, y sacándolas todo lo que pude del caparazón, me estiré y me estiré intentando alcanzar el borde del muro... ¡ya casi llego! un poco más... ¡ya lo tengo! arriba, arriba el caparazón...

¡Caí! ¡Caí hacia fuera! caí boca arriba. Me puse bien de un salto. Miré. ¡Estaba en la hierba! ¡estaba en un jardín! Miré por última vez al cubito de plástico blanco, y le dije adiós. Adiós tortuguita.

Y comencé a caminar adelante, siempre adelante...

La tortuga

Me acuerdo de casi todo!

En realidad, soy una tortuga acuática, aunque me encanta tomar el sol en seco, y luego, cuando noto los ojos muy resecos, me tiro al agua de cabeza...
Las tortugas como yo adoramos el sol, y el buen tiempo. ¡es lo mejor!.
Pero no todo el mundo conoce nuestros gustos, ni como cuidarnos bien.

¿Quieres hacer una pregunta al Gato Aldus?

 

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