Nadie está a salvo de los problemas de tráfico, ni siquiera los ilustres personajes navideños. O al menos eso es lo que parece al ver a Papa Noel al lado de esta parada de autobús. ¿Qué ocurre? ¿Dónde están los renos?
Tener púas en el cuerpo puede ser estupendo para defenderse de los
mordiscos de otros animales, como en el caso de los erizos y también
algunas plantas, como las rosas, pero se pueden tener algunas dificultades
cuando se buscan mimos, caricias y abrazos. En este cuento se relatan las
aventuras de uno de estos animales en busca de amor.
Se cuenta que hubo una vez
un erizo que tenía muchos pinchos y comía fresas, pero se aburría.
Buscó a los otros animales
que había en el bosque
y les invitó a jugar con él.
Pero, aunque intentaban no tocarle,
no siempre lo conseguían,
y se pinchaban con las púas.
Todos salieron corriendo.
Llegó la Navidad.
Se disfrazó de Arbol
con bolitas de colores y velas,
pero nadie quiso cantar villancicos con él.
El día de su cumpleaños hizo
una gran tarta de fresas
y se disfrazó de regalo. Esperó y esperó,
y cuando ya iba a apagar las velas él solo...
Apareció una pequeña eriza de púas rosas que le
hacían muchas cosquillas en la nariz y... Todavía se les oye reir.